viernes, 7 de octubre de 2011

Columna de opinión
“EVITA HABLO…” Tercera parte
Por Rodolfo José Bernat


Esta es la tercera entrega de la serie “EVITA HABLO...” que algunos posiblemente juzgan, parte del pasado y por ende desactualizado. Allí es donde se equivocan, porque existen personajes que más allá de su desaparición física han logrado trascender en el tiempo y su vigencia es permanente, convirtiéndose su pensamiento en clara vertiente donde saciar la sed de justicia y a la vez, en firme alegato de denuncia contra todos aquellos que ejerciendo el gobierno en forma circunstancial, utilizan al pueblo para mantener su poder y no para continuar la transformación política, económica y social, que Perón junto a Evita, consolidaran el 17 de octubre de 1945 sellando un pacto de honor y patriotismo con el pueblo de la Nación, interrumpido por aquellos que ayer se declararon “sucesores” y los de hoy que imitan a los anteriores, que no son ni han sido otra cosa, que traidores al pensamiento y la obra de Perón y Evita.
Para graficar lo anterior veamos en las palabras de la compañera Evita, su pensamiento en algo tan importante para una Nación, como la cultura, la escuela y la educación. Esto manifestaba al respecto el 3 de febrero de 1947: “…y si en alguna oportunidad alguno de esos señores que firmaron ciertos manifiestos ha estado en las directivas de la enseñanza superior, habrá sido porque el general Perón o no lo ha sabido o habrá querido atemperar pasiones. No hay que olvidar que él es el Presidente de los dieciséis millones de habitantes, y una de sus aspiraciones es gobernar, hacer patria. El no ha venido para hacer política personal, sino para desarrollar una acción en bien de la comunidad. Si todavía a esos señores les queda en sus corazones algo de argentinos, es posible que recapaciten y comprendan que la bandera de Perón es la bandera de la Patria. Confiemos en que por sobre todo privará el sentido patriótico y argentinista. A la juventud universitaria que dentro de nuestros partidarios, tienen el privilegio de poder estudiar, le pido que continúe estudiando y amando a la ciencia y que tenga confianza en que, dentro de lo posible, el general Perón tratará de atender sus justas aspiraciones.
El general Perón ha encarado con toda amplitud el problema de la Universidad, que es el problema de la juventud estudiosa argentina, idealista mil por mil. Estamos seguros de que esa juventud constituye el núcleo que ha de regir en un futuro no lejano, probablemente, los destinos de la Patria, u ocupar importantísimos puestos dentro del orden nacional.
Saben ustedes que el general Perón sueña con la Universidad Obrera, porque quiere que sus descamisados también vayan a estudiar para que la vida les sea de ese modo menos ruda y menos sacrificada que la que deben afrontar por razones de ignorancia.”
Y agregaba el 14 de febrero de ese mismo año: “Pensemos que el fracaso social de nuestra escuela se debe a que no educa, no forma y no moraliza. Se limita a instruir.
De ahí la necesidad de su transformación y la ayuda indispensable de la enseñanza religiosa para formar hombres y mujeres cuya responsabilidad de conducta contribuya a la paz social, juntamente con una mayor justicia social. Esto solo puede lograrse con la buena voluntad de la educación cristiana, fraternal y solidaria en lo privado y lo público, y jamás con el individualismo ateo y materialista.”






El 1º de mayo de 1952, con sus fuerzas físicas totalmente debilitadas, tal vez con la certeza de que aquel, sería el último encuentro con su pueblo, Evita dando una lección de lealtad y entereza decía: “Otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y mañana. Estoy con ustedes para ser un arco iris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores.
Estoy otra vez con ustedes, como amiga y como hermana, y he de trabajar noche y día por hacer felices a los descamisados, porque sé que cumplo así con la Patria y con Perón. He de estar noche y día trabajando por mitigar dolores y restañar heridas, porque sé cumplo con esta legión de argentinos que están labrando una página brillante en la historia de la Patria. Y así como este 1º de Mayo glorioso, mi general, quisiéramos venir muchos y muchos años y, dentro de muchos siglos, que vengan las futuras generaciones para decirle, en el bronce de su vida o en la vida de su bronce: ¡Presente mi general!
Nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatria que han explotado a la clase trabajadora; nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas , sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias; nosotros vamos a cuidar de Perón más que si fuera nuestra vida, porque nosotros cuidamos una causa que es la causa de la Patria, causa del pueblo, causa de los ideales que hemos tenido en nuestros corazones durante tantos años. Hoy, gracias a Perón, estamos de pie virilmente. Los hombres se sienten más hombres y las mujeres nos sentimos más dignas, porque dentro de la debilidad de algunos y de la fortaleza de otros está el espíritu y el corazón de los argentinos para servir de escudo a la vida de Perón.
El camino a recorrer es largo y a veces un poco arduo. No todas van a ser alegrías; a veces habrá muchas espinas. Pero piensen qué poco importa dejar en el camino jirones de nuestras vidas si lo hacemos por el bien de los demás, si nuestro fruto ha de ser la grandeza y la felicidad del país.”
El lunes 17 de octubre, se cumplirá el 66º aniversario del día en que Perón, Evita y el pueblo trabajador escribían una nueva página de gloria en el libro de la historia de nuestra Patria. La marcha del pueblo y su Líder tuvo que hacer un alto un 16 de septiembre de 1955, se reanudó un 11 de marzo de 1973 para volver a detenerse un 1º de julio de 1974. Son solo fechas. Perón y Evita hoy, son inmortales para ellos no cuenta el tiempo y cuando el pueblo resuelva marchar nuevamente, ellos volverán a estar al frente. Mientras tanto los peronistas deberían declarar al 17 de octubre “Día de duelo Nacional”, hasta tanto el pueblo encuentre otro Líder que pueda llevar a la victoria las banderas y las obras de Perón y Evita. En ese momento el 17 de octubre volverá a ser el “Día de la Lealtad”.



Fcio. Varela, 6 de octubre de 2011.-

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