viernes, 21 de octubre de 2011

Columna de opinión
“MI MENSAJE”
Por Rodolfo José Bernat


Corría el mes de septiembre de 1991, por aquel entonces yo conducía el programa radial “Noticias de ayer”, que se emitía desde Florencio Varela por Radio Juventud, -FM 90.1-, de lunes a viernes de 13 a 15 horas. El programa en aquel entonces contaba con una importante audiencia, que participaba activamente a través de los teléfonos de la emisora, generalmente quedaban bloqueados por la gran cantidad de comunicaciones que durante las dos horas de programa, se realizaban a la emisora.
Esa era la ratificación del interés que en la audiencia, despertaba el programa en el cual se trataban mayoritariamente, temas de análisis políticos tanto del distrito –que en aquel momento encabezaba el intendente Julio Alberto Carpinetti-, como nacionales.
El gobierno de Carlos Menem había cumplido un año y dos meses y el justicialismo nuevamente en el poder desde 1976, era el principal elemento que primaba sobre el panorama político nacional, provincial y distrital. Fue por aquellos días que un destacado militante peronista, vecino de este distrito y asiduo oyente de “Noticias de ayer”, Gualberto Omar Abbadini, tras habérmelo anticipado en forma telefónica al programa, se llegó hasta el domicilio de FM Juventud para obsequiarme un ejemplar fotocopiado del libro “MI MENSAJE” de Eva Perón.
El libro trae a modo de cubierta, una hoja oficio rayada, donde con una caligrafía clara y precisa Abbadini expresa: “Ni intemperantes, ni vanguardistas estúpidos. Luchemos para revertir esta dura realidad, pero respetando el determinismo soberano de las clases humildes que no han abandonado el peronismo.” Y a continuación colocaba sus nombres, apellido y su número de DNI. . En la segunda hoja oficio rayada a modo de “Prólogo” escribe: “Redescubrir a Evita hoy, significa: tener la osadía de transgredir los parámetros de la desmemoria institucionalizada”. Para finalizar más abajo con lo siguiente “Texto completo de “Mi Mensaje”. Por Evita, en plena agonía. Bs. As., 1952”.
¿Puede existir un momento nacional como el actual para redescubrir a Evita? Lo que sigue a continuación es la transcripción textual de las páginas 61 y 62 del libro “MI MENSAJE” de Eva Perón.
“Mis joyas no me pertenecen. La mayor parte fueron regalos de mi pueblo. Pero aún las que recibí de mis amigos o de países extranjeros, o del General, quiero que vuelvan al pueblo. No quiero que caigan jamás en manos de la oligarquía y por eso deseo que constituyan, en el Museo del Peronismo, un valor permanente que sólo podrá ser utilizado en beneficio directo del pueblo.
Que así como el oro respalda la moneda de algunos países, mis joyas sean el respaldo de un crédito permanente que abrirán los bancos del país en beneficio del pueblo, a fin de que se construyan viviendas para los trabajadores de mi Patria.
Desearía también que los pobres, los ancianos, los niños, mis descamisados, sigan escribiéndome como lo hacen en estos tiempos de mi vida y que el monumento que quiso levantar para mi el Congreso de mi Pueblo recoja las esperanzas de todos y las convierta en realidad por medio de mi Fundación, a la que quiero siempre pura como la concebí para mis descamisados.



Así yo me sentiré siempre cerca de mi pueblo y seguiré siendo el puente de amor tendido entre los descamisados y Perón.
Por fin, quiero que todos sepan que si he cometido errores los he cometido por amor y espero que Dios, que ha visto siempre mi corazón, me juzgue no por mis errores ni mis defectos, ni mis culpas, que fueron muchas, sino por el amor que consume mi vida.
Mis últimas palabras son las mismas del principio: quiero vivir eternamente con Perón y con mi Pueblo.
Dios me perdonara que yo prefiera quedarme con ellos, porque el también está con los humildes y yo he visto siempre en cada descamisado un poco de Dios que me pedía un poco de amor que nunca le negué.
30. Una solo clase. Es necesario que los hombres y mujeres del pueblo sean siempre sectarios y fanáticos y no se entreguen jamás a la oligarquía.
No puede haber, como dice la doctrina de Perón, más que una sola clase: los que trabajan.
Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta verdad peronista.
Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía.
Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencernos.
Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra libertad.
Para que no haya lucha de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que comenzar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder.
El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza.
¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan.
El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud.
Cuando todos sean trabajadores, cuando todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad.
Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a la raza oligarca de los explotadores.
Todo explotador es enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!

Fin de “MI MENSAJE” de Eva Perón – EVITA


Fcio. Varela, 20 de octubre de 2011

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