Columna de opinión
“EVITA HABLO…” Segunda parte
Por Rodolfo José Bernat
En esta nueva entrega sigo transcribiendo el pensamiento público de la Compañera Evita. ¿Qué nos sucedió como argentinos, para no saber defender aquello que en su momento nos lleno de orgullo y que hoy se nos escurre, como agua entre los dedos?
El 22 de diciembre de 1946, decía Evita al hablar de política y sindicalismo: “Me adhiero a la idea del general Perón de que la política no debe entrar en los gremios. Modestamente, yo estoy trabajando como simple soldado del movimiento peronista, pero lo hago de corazón, en bien de los descamisados que tanto quiere el general Perón y por los que constantemente se desvela desde la Casa Rosada.
Y ya que el Presidente ha hablado de la política en los gremios, yo diré que mi política en la Secretaría de Trabajo no es la de aquellos que, enarbolando la bandera peronista, pretenden explotar a la masa trabajadora. Sé que hay ciertos señores a quienes molesta mi actuación a favor de los obreros, pero yo persistiré en ella porque la esposa del Presidente no entiende de política de círculos; su única política es la del general Perón, que es la que tiende a beneficiar a todos los argentinos.
Por eso, en todas las reuniones yo les recomiendo que no canten más himno que el Himno Nacional, que no tengan otra bandera que la nuestra y que no vitoreen a mariscales extranjeros, sino el nombre del general Perón.” ¿Qué pensaran de esto los actuales dirigentes sindicales, tan obsesionados con los cargos políticos?
El 20 de octubre de 1947 expresaba la compañera Evita lo siguiente: “Os pido, al mismo tiempo, que mantengáis vuestra unidad, porque unidos todos formaremos un movimiento obrero indestructible, que llevará al triunfo los ideales de nuestra causa, que son, en definitiva, los de todo el pueblo argentino.” Y agregaba el 16 de febrero de 1948: “Me emociona que sean siempre los obreros de mi patria los que lleguen hasta mi para traerme su ayuda material. Es asombroso que hayan de ser siempre los humildes los que den el ejemplo a los poderosos, que jamás se han acercado a mi para ofrecer una contribución. Lo único que han hecho es criticar mi ayuda social y protestar porque una mujer argentina se desvele por llevar un poco de felicidad al corazón de los humildes. Tal vez ellos preferirían que yo hiciese vida social en lugar de acudir a donde sé que se me necesita.”
¡SI EVITA VIVIERA…!, el 5 de abril de 1948 Evita decía: “Veo el mapa social de la República desde la obra social y de solidaridad con preferencia al ángulo que ofrece la política, y no me desviare de esa perspectiva, porque ella corresponde a mi mejor deseo, a mi sensibilidad de mujer y a mis posibilidades y ternuras de hija de mi pueblo orgullosa de su condición. Es inútil, pues, que la pasión política pretenda ligar mi nombre y actividad a fracción alguna o grupo político de cualquier lugar del país.” ¿Es posible que todos aquellos que desde hace décadas usan la foto de Evita, se hayan preocupado por conocer su pensamiento?
El 2 de septiembre de 1949, al hablar Evita sobre la dignificación espiritual decía: “Nosotros estamos dignificando en lo espiritual porque queremos tratar de realizar los sueños del general Perón y pensamos que para nosotros no hay argentinos pobres ni argentinos ricos, sino ciudadanos argentinos. Cuando un argentino necesita no se puede disfrazarlo de miserable para atenderlo. Debe irse a su encuentro con los brazos abiertos y con la dignidad que él merece como ciudadano argentino y como hombre. Únicamente así tendrá la sociedad hombres y mujeres contentos y felices. De lo contrario, tendremos el resultado de los famosos asilos que daba a la sociedad resentidos sociales –y con razón-, porque esas instituciones han sido una vergüenza por lo sórdidas, por lo mezquinas, por lo frías, a punto tal que era preferible morir antes que ir a una de ellas.”
El 3 de marzo de 1950, Evita una vez más dejaba en claro su pensamiento y acciones: “La Fundación de Ayuda Social que tengo el honor de presidir, siguiendo las directivas del general Perón y los impulsos de mi corazón, ha puesto en uno de los pisos del Hogar de la Empleada –uno de los últimos institutos construidos- la leyenda que dice: “Sean bienvenidos a esta casa todos los hombres y mujeres de buena voluntad, cualquiera sea su religión, credo o nacionalidad”. Para nosotros, los peronistas, sean árabes, sean judíos, sean ingleses, sean italianos o argentinos, todos son buenos, porque ellos han comprendido que el general Perón trabaja por la independencia económica, por la justicia social y por la paz y la confraternidad de todos los pueblos de buena voluntad.”
El 18 de marzo de 1950, demostrando su buen corazón y sensibilidad, Evita formulaba este llamado: “Nosotros, los peronistas; nosotros, las personas del pueblo, las personas de bien, hacemos un llamado a los argentinos rezagados del despertar nacional; hacemos un llamado para que los intereses mezquinos no perturben su conciencia ni cierren su corazón a los dolores del pueblo argentino; hacemos un llamado para que vean en el general Perón lo que vemos los trabajadores y lo que verán los argentinos del mañana: a un patriota . Si nosotros, los argentinos de hoy, no lo apoyamos en este momento y no consolidamos su obra y su justicia, los argentinos del mañana no nos perdonarán jamás el hecho de que habiendo un hombre de los quilates del general Perón, no le hayamos legado una Argentina grande, justa y soberana.”
Un llamado a los rezagados de aquel entonces que hoy en pleno 2011, vuelve a tomar vigencia ante la política institucional, económica y social de nuestro país que ha generado en el pueblo un sentimiento de fracaso, resignación e incertidumbre. ¿Cuál será la opinión de este hoy por parte de los argentinos del mañana? Tal vez, cuando nos toque llorar las amargas lágrimas del desencuentro, encontraremos el verdadero sentido de la vida y obra de la compañera Evita.-
Fcio. Varela, 29 de septiembre de 2011
No hay comentarios:
Publicar un comentario