viernes, 23 de septiembre de 2011

Columna de opinión
EVITA HABLO...
Por Rodolfo José Bernat


Dentro de 30 días exactamente el Pueblo una vez más, deberá elegir en comicios generales, las autoridades que han de regir en los próximos cuatro años, el rumbo de la Nación Argentina. Desde hace un tiempo ya, se podría afirmar recordando al brillante escritor colombiano, Gabriel García Márquez en su novela “Crónica de una muerte anunciada” que también aquí el resultado de la elección, no será una sorpresa.
Es por ello que no me parece correcto hasta entonces, seguir analizando los grandes problemas que viene atravesando la República y sus pueblo y si en cambio, recrear lo que hemos podido ser como Nación en las reflexiones y palabras de la inolvidable e inimitable, Eva Perón.
Decía Evita el 14 de abril de 1948 al hablar sobre “El bienestar del pueblo” “–No concibo en esta patria grande y generosa haya niños que no sean debidamente alimentados, que padezcan frío y enfermedades. Es por ello que, como madre espiritual de todos los niños, trabajo con fe, sin tregua ni reposo, colaborando como esposa de nuestro gran Presidente Perón, en la medida de mis fuerzas, para alcanzar el bienestar general de mi pueblo.-” y agregaba el 11 de agosto del mismo año: “El problema de los niños es un problema nacional. Los pueblos o los gobiernos que renuncian a resolverlo renuncian, al mismo tiempo, al porvenir. Nosotros, a través de la Ayuda Social, hemos iniciado un camino de solución que nos parece justo, seguro y eficaz. Hemos iniciado el proceso con la venida de algunos centenares de niños, a fin de prepararlos para una juventud capaz –como camino seguro hacia una madurez dignificada y constructiva- e inculcarles, desde los conceptos morales de Dios, patria, hogar, familia, solidaridad social y espíritu de justicia, hasta los principios generales de la educación y la especialización en el trabajo; desde la higiene más rudimentaria hasta los más elevados conceptos de fraternidad; desde el amor a la tierra que nos vio nacer y quiere dejar de ser madrastra de sus hijos, hasta el sentido de su propio deber hacia sus semejantes y hermanos.”
El 4 de junio de 1950 desde Tucumán decía Evita: “Allá, en 1946, vino la compañera Evita a traerles a ustedes, tucumanos, el afectuoso abrazo del general Perón y el cálido deseo de una mujer que quería hacer algo por este pueblo. Hoy, en el año del Padre de la Patria, vine a entregarles el primer instituto, orgullo de la era de Perón, que anhela que en la Argentina haya una sola clase: la de los argentinos honrados y patriotas. Si ha de haber algún privilegiado, ha de ser el niño, sobre todo esos “changuitos” que han sufrido el escarnio de la explotación de que han sido víctimas sus padres y sus madres por los gobiernos y empresas capitalistas y vendepatria, que no respondían más que al oro extranjero, que no tenían corazón ni otro sentimiento que el de su bolsillo, pensando solamente en aumentar sus dividendos a costa del sufrimiento del pueblo.-
Quiero que los niños que entran en este hogar que hoy abre sus puertas en Tucumán encuentren en él la felicidad y el cariño que desea para ellos el general Perón. Quiero que los niños que ingresen en este hogar, mañana, cuando sean hombres, se sientan orgullosos de la era peroniana, que supo tenderles la mano, siguiendo esa doctrina maravillosa; esa doctrina que esta brindando tantas realidades en todo el territorio de la Patria. Quiero agradecer también a todas las fuerzas del trabajo que, con los donativos que hacen llegar a la Fundación de Ayuda Social, permiten que puedan construirse estos institutos, modelos en el país y orgullo de los argentinos.”
El 16 de octubre de 1950, la compañera Evita expresaba: Para los niños, esperanza de nuestro ilustre Presidente, para quienes él ha consagrado el lema de que los únicos privilegiados son ellos, levantamos las blancas y alegres paredes de la Ciudad Infantil, de los hogares-escuelas, de las colonias de vacaciones, teniendo en cuenta así nuestro lema: desgraciado del país que renuncia a los niños, porque renuncia a su porvenir. A los ancianos les tendimos nuestra mano, más aún en lo moral que en lo material, porque pensamos que no podía formarse un pueblo grande si no se empezaba por respetar a la ancianidad y porque queríamos cumplir con el principio justicialista del general Perón de que en esta patria más que una sola clase: la de los argentinos trabajadores, honrados y felices. Por eso abrimos nuestro corazón a la ancianidad, para demostrarles que la juventud argentina se honra a si misma honrando a los ancianos.” El 5 de enero de 1952, ya gravemente afectada por su enfermedad en lo físico, pero cada vez mas fortalecida espiritualmente, expresaba: “Ustedes, los niños de hoy, tendrán el privilegio de ser los que sostengan en el siglo venidero la bandera del Justicialismo peronista. Hoy, que todos ustedes están contentos, yo quiero pedirles algo muy importante: ¡No se olviden nunca de Perón…! ¡No se olviden de que Perón fue quien sello en esta tierra la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política!.”
El mensaje de la compañera Evita tiene más valor y fuerza que mil pronunciamiento y algo más, sigue vigente porque los niños a los que ella se dirigen son los abuelos y padres de los niños de hoy. Solo cabe una pregunta ante la Argentina de hoy ¿Se lleva adelante el legado de la compañera Evita o se lo ha traicionado por aquellos mismos que hoy utilizan su nombre y figura para mantenerse en posiciones políticas, pero que en la práctica son la antítesis del pensamiento y obra de Eva Perón. Ustedes los ciudadanos y ciudadanas, tienen la última palabra para esclarecer el porque la Argentina no es, lo que todos soñamos.-


Fcio. Varela, 22 de septiembre de 2011.-

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