Columna de opinión
¿ AHORA QUE…?
Por Rodolfo José Bernat
El 8 de noviembre de
2016, el mundo asistía a la confirmación de la sorprenderte victoria del
multimillonario, Donald Trump, sobre la favorita Hillary Clinton.
Si bien desde el espacio de los republicanos, se
alentaba sin mucho entusiasmo el triunfo de Trump en las elecciones del país
del norte, no se podía dejar de reconocer que la demócrata Hillary Clinton era
l clara favorita, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos.
¿Qué fue lo que paso entonces? Veamos; en primer lugar
Donald Trump no es, lo que podríamos denominar
“un político”, es sí, un multimillonario sin experiencia política, pero
de reconocido poder en el mundo de los negocios, y por su público rechazo al
sistema y la clase política tradicional. Es para decirlo de alguna manera
“alguien de afuera”, y quién mejor que ese “alguien”, para cambiar un sistema
que, según la opinión de muchos, “ya no funciona”.
Quienes siguen a Trump, pasan por alto, los actos mas
controvertidos, de este republicano que no se privo de ser públicamente,
“controvertido”
Es por eso que sus seguidores consideran, que él “es
el único que dice las cosas como son” convirtiéndose en la voz de “sus
insatisfacciones y frustraciones actuales”.
También ha jugado a favor de Trump, el “desencanto con
la actual situación económica en USA. “En los últimos ocho años de gobierno
demócrata, el 80% de los estadounidenses, no ha tenido ninguna mejora en sus
salarios”, según lo afirmado por respetables encuestadoras, con sede en
Washington, que remarcan el crecimiento del populismo en países como Francia,
Inglaterra y otros países europeos, por lo cual afirman: “Ahora aquí ya somos
Europa”.
El discurso “desenfadado” de Trump, caló profundamente
en las clases medias trabajadoras norte americanas, cuyo voto se puede
interpretar, como una manifestación del desencanto que sienten al ver y
comprobar, que su situación no mejora, aunque los líderes afirmen con certeza
en que “la crisis financiera de 2008, ya fue superada”.
Es por ello, que los electores hayan aprobado el
discurso proteccionista del millonario devenido, en presidente electo, quién en
su discurso promete, “la revisión de los tratados comerciales y la afirmación
de hacer “que las empresas que hoy están instaladas en otros países, retornen
la manufactura a los Estados Unidos.
No se debe olvidar, que cuando Donald Trump prometió
durante la Convención Republicana, que se celebró en Cleveland, que “construiría
una “gran valla fronteriza” entre los Estados Unidos y México, para frenar de
esa manera a la inmigración ilegal y a los carteles de la droga, a los que sus
seguidores corearon eufóricamente ¡CONSTRUYE EL MURO! ¡CONSTRUYE EL MURO!
Esa barrera que prometió querer levantar, se
extendería a lo largo de 3.000 kilómetros de frontera entre ambos países, hoy
deja de ser una promesa del “candidato” Trump, para convertirse en una
“asignatura pendiente” del actual 45 Presidente electo de los Estados Unidos de
Norteamérica.
No se puede negar, que el sentimiento de miedo y
rechazo al otro, al extranjero, al inmigrante que viene “a quitar puestos de
trabajo” o a llevarse los fondos de un gobierno ya endeudado, o al musulmán,
que quiere acabar con la cultura occidental por medio de ataques terroristas.
Todo eso se sintetiza en el lema de campaña de Donald
Trump: “HACER A LOS ESTADOS UNIDOS DE
NUEVO, UN PAÍS GRANDIOSO”, referenciando que los tiempos pasados fueron mejores
y reafirmando su propósito de volverlo a ser.
Fue el cineasta Michael Moore, uno de los más críticos
de Trump, uno de los primeros que creyó que Donald Trump ganaría las
elecciones. ¿Por qué se posiciono de esa manera? Muy simple, cuando en 2002,
Hillary Clinton voto en el Congreso de los Estados Unidos a favor de la
resolución que permitió a George Bush invadir a Irak, el cineasta
estadounidense, prometió que nunca votaría por ella.
Sin embargo el pasado 8 de noviembre, rompió su
promesa. Lo hizo a pesar de saber que Hillary, no ganaría los comicios.
¿Por qué el cineasta estaba tan seguro que Trump
ganaría las elecciones? En julio de 2015, poco después que Trump anunciara su
candidatura, el cineasta publico un análisis en su página web, en el que hacía
sus predicciones y presentaba los argumentos que, en su opinión, demostraban
que el magnate saldría victorioso.
Wisconsin, Ohio y Pensilvania (parte del cinturón industrial
de Estados Unidos, y que en las últimas décadas se han venido a menos) se
tratan de 4 estados, que tradicionalmente
han votado por los Republicanos y que juntos suman 64 electores, justo
el número de electores por los cuales perdió las elecciones de 2012, el
republicano Romney ante Barack Obama.
Moore, recordó como durante las primarias, Trump
acudió a una fábrica de vehículos Ford en Michigan y amenazo a la compañía, con
imponerles grandes impuestos si mantenían sus planes de cerrar la fábrica y
mudarse a México. Afirma Moore que “eso fue música dulce para los oídos de la
clase trabajadora de Michigan”. Pero eso no era todo, Moore sabía que había un
sector de votantes –los hombres blancos molestos- que sentían que el poder se
les ha ido escapando de las manos y que ya las cosas no se hacen como ellos las
hacían.
Se trata de hombres que han percibido el avance en la
sociedad de las mujeres y de las minorías como una pérdida y una amenaza, por
lo cual ahora se movilizarían a favor de Trump. “Después de haber tenido que
aguantar durante 8 años a un hombre negro diciéndonos que hacer, se supone que
ahora, ¿debemos quedarnos tranquilos y asumir 8 años de una mujer mandándonos?,
escribió Moore, intentando reflejar la forma de pensar de este tipo de
electores. “Enfrentémoslo: nuestro mayor problema aquí no es Trump, es Hillary.
Es inmensamente impopular, casi 70% de los votantes cree que no es confiable y
es deshonesta”, advertía Moore en Julio.
Al cineasta le preocupa la poca emoción que muestran
los electores demócratas y afirma “que no es comparable a lo que ocurría cuando
Obama era candidato, incluso, cuando Bernie Sanders competía en las primarias”.
“No hay entusiasmo aquí y como las elecciones se van a reducir a una única cosa,
quien es capaz de sacar a mayor cantidad de gente de sus casas para llevarlos a
votar, en este momento, Trump esta en la posición ganadora”, lamento Moore en
su análisis.
Y como final: ¿Sabían ustedes que en el año 2000, los
Simpson ya sabían de la presidencia de Trump? Fié en el capítulo 17, de la
temporada 11 de los Simpson. Se emitió en el año 2000. Este ambientado en un
futuro que hace 16 años nos parecía casi de ciencia ficción: “Lisa es
presidente de los Estados Unidos y tiene que hacer frente a la quiebra que
provoco Trump. Lisa comenta que “hemos heredado un importante agujero
presupuestario del presidente Trump”, y le pregunta a Mil house el motivo.
“¿Recuerdas cuando la pasada administración quiso invertir en los niños del
país? Un grave error.”
Este episodio se ha recordado a lo largo de la
campaña, pero hasta conocerse los resultados de las elecciones no se había
confirmado que era realmente profético, motivo por el cual ha vuelto a
comentarse en las redes. Ya se ha cumplido la 1ra. parte: Trump es presidente.
Faltan la segunda, “que deje al país en quiebra”, y la 3ra; que una mujer
llegue a la Casa Blanca, cosa que parecía fácil, hasta la noche del pasado
martes 8 de noviembre, que Donald Trump, fue electo presidente de los Estados
Unidos de Norteamérica. ¡Todo dicho!
Florencio Varela, 13 de noviembre de 2016.-
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