viernes, 26 de agosto de 2011

Columna de opinión
FUKUSHIMA
Por Rodolfo José Bernat


El 11 de marzo de 2011, un terremoto seguido de un tsunami arraso las costas de Japón, golpeando con mayor intensidad en Fukushima dejando tras su paso en aquel lugar, destrucción, desolación y dolor. Sin embargo, el pueblo japonés una vez más le demostró al mundo su temple, su coraje y la profunda fe que permanentemente los acompaña, generando en ese mundo que los observa admiración, en lugar de lástima.
Un lector amigo, me hizo llegar este “Decálogo”, que está grabado en el espíritu del pueblo japonés y que aflora automáticamente, cuando la fatalidad y las desgracias se levantan contra ellos.
Es por lo expresado anteriormente, que considero muy válido en estos momentos por los que atraviesa nuestra República, mostrar la otra cara de un pueblo que con seguridad tiene y cree en su presente y en su futuro. Y para aquellos, que permanentemente tratan de eludir responsabilidades argumentando “que ellos son diferentes”, les recuerdo que la raza humana es una solamente, y ella esta constituida por todos los seres que habitan nuestro planeta.
Este es el “DECALOGO” que un anónimo ciudadano nipón escribió, para graficar como enfrenta el pueblo la tragedia a la que los sometió, la Naturaleza.

Primero: LA CALMA: Ninguna imagen de gente lamentándose, gritando o reclamando a las autoridades “porque perdieron todo”. Solo la tristeza por la desgracia con que la naturaleza los azoto. Con esa tristeza ya es suficiente.-
Segundo: LA DIGNIDAD: Filas y filas auto-disciplinadas para obtener agua y comida. Ninguna palabra ofensiva hacia nadie, ninguna acusación, ningún gesto o acto para señalar culpables.-
Tercero: LA HABILIDAD: Arquitectos y obreros japoneses que muestran al mundo, como se preparan los profesionales japoneses. Un ejemplo; los edificios se balanceaban, pero no caían.-
Cuarto: LA SOLIDARIDAD: Las personas en general, solo compran lo que necesitan para ese momento. De esta forma, todos podían comprar aunque más no sea, lo mínimo indispensable.
Quinto: EL ORDEN: Ningún asalto a supermercados o a cualquier otro tipo de negocios. Sin piquetes, ni calles cortadas, sin bocinazos, ni protestas histéricas en calles, avenidas o rutas. Solo comprensión de todos hacia todos.-
Sexto: EL SACRIFICIO: Cincuenta trabajadores quedaron voluntariamente en el centro de la tragedia, para bombear agua del mar para los reactores de la usina de Fukushima. ¿Acaso ignoran a lo que se exponen y si no es así, porque lo hacen? Porque tienen conciencia del valor de su sacrificio.-
Séptimo: LA TERNURA: Los restaurantes como el resto de comercio de alimentos, rebajaron sus precios en casi un 50%. Se encuentran cajeros electrónicos habilitados sin ningún tipo de vigilancia. Solo los fuertes cuidando de los débiles.-
Octavo: EL ENTRENAMIENTO: Ancianos y jóvenes, todos sabían que hacer, e hicieron exactamente lo que les fue enseñado.-
Noveno: LA PRENSA: Mostraron una enorme discreción en todos sus boletines de noticias. Nada de reportajes sensacionalistas con periodistas queriendo lucrar, con la desgracia sucedida. Solo reportajes respetuosos y concientes del dolor, que los hechos producían.-
Décimo: LA CONCIENCIA: Cuando la energía colapsaba en un comercio, las personas volvían a colocar en las estanterías, las mercaderías que iban a llevar y salían calmamente y con total orden. Ningún tumulto contra las personas o para intentar saquear el comercio.-

Es solamente de esta manera y con la calidad de personas que demuestra poseer el pueblo japonés, que hoy podemos asistir al renacimiento de aquellas zonas de las cuales nadie imaginó, que en un período tan corto de tiempo hoy vayan tomando la forma, de estructuras mucho más modernas y atrevidas que aquellas que desaparecieron. Muchas veces para alabar, el resurgimiento político o económico de un país, no dudamos en bautizarlo como “milagro”, sin reparar que el mismo es un “acto superior al orden natural y a las fuerzas humanas” pero en cambio, si podemos nominar de “milagro” el resurgimiento de aquellos pueblos que ha partir de su propio esfuerzo y coraje, no reparan en obstáculos, peligros o sacrificios para erguirse como pueblos soberanos, libres e independientes, sin que nadie pueda manipular sus sentimientos, ideales y creencias y eso solo lo logran, cuando descubren que el destino de sus Patrias, esta en sus propias manos y no en la de falsos mesías que solo buscan esclavizarlos con promesas y regalías, que no son más que cuentas de vidrio, muy coloridas pero sin valor alguno.

Recordemos, la Calma, la Dignidad, la Habilidad, la Solidaridad, el Orden, el Sacrificio, la Ternura, el Entrenamiento, la Libertad de prensa y la Conciencia, son los 10 elementos convocantes para que el “milagro” se convierta en realidad.




Fcio. Varela, 26 de agosto de 2011.-

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