viernes, 19 de agosto de 2011

Columna de opinión
QUERER NO ES PODER
Por Rodolfo José Bernat


El domingo 14 de agosto pasado, quedó probado lo que se viene afirmando en esta columna, desde poco después del triunfo de la oposición en las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, tras el cual la soberbia y egoísmo de los triunfadores, se empeñaron obsesivamente en fijar su mirada solamente en el árbol que les impidió ver el bosque.
En vez de pensar en el país, prefirieron pensar en si mismos y fue de esa manera que siguieron prestándose a la destrucción sistemática de los partidos políticos, a los que no solo fraccionaron en mil pedazos, sino que se consideraron con todo el derecho a negociar por las partes, más allá de los intereses y necesidades del conjunto.
Aquella victoria que debiera haber dado nacimiento a un Frente Nacional, Popular y Social, integrado por las diferentes fuerzas políticas dispuestas a terminar con una Argentina decadente y corrupta, se transformó en personalismos exaltados que se auto convencieron, de que lo logrado solo se debía a su magnetismo personal y no al clamor y las necesidades de un pueblo que buscaba afanosamente, la recuperación de la República por la vía democrática.
Con las primarias realizadas, se ha comenzado a firmar el certificado de defunción de los partidos políticos, como garantes y pilares de la Democracia y de una dirigencia política que no se diferencia en nada de aquello otro que enfáticamente manifiestan enfrentar y que en realidad acompañan y comparten.
Estas primarias han tenido una sola y auténtica triunfadora, la presidente Cristina Fernández de Kirchner, que con su tejido demostró que el “Cristinismo existe” aún pisando sobre las cabezas de muchos de sus más fervorosos y fieles seguidores y de las propias siglas políticas. Esto no significa que el Pueblo ganó, sino que la angustia y la desesperación, terminan dejándonos sin poder analizar que es lo mejor o lo peor.
El 17 de agosto se conmemoro el 161º aniversario de la muerte del Padre de la Patria , Brigadier General José de San Martín, de quién Ricardo Rojas en su libro “El santo de la espada” expresara: “…Tenía setenta y dos años; había sufrido veinticinco de expatriación; estaba ciego. Fue mucho más que un guerrero. Fue un hombre a cuya puerta llamaron en vano, la riqueza, el poder y la gloria. No las quiso. Nunca utilizo el entusiasmo de los pueblos para su engrandecimiento personal.”
Que mejor que reproducir en estos momentos que atraviesa la República su testamento, para comprender porqué y gracias a quienes, pasamos a ser de Virreinato a República soberana.
“TESTAMENTO DE SAN MARTIN”
“En nombre de Dios Todopoderoso a quien reconozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín Generalísimo de la República del Perú y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la Confederación Argentina, que visto el mal estado de mi salud declaro por el presente Testamento lo siguiente: Primero, dejo por mi absoluta heredera de mis bienes, habidos y por haber, a mi única Hija Mercedes de San Martín, actualmente Casada con Mariano Balcarce.-
2º Es mi expresa voluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María Elena, una pensión de Mil francos anuales, y a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin que para asegurar este don, que hago a mi hermana y Sobrina, sea necesario otra Hipoteca que la confianza que me asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente esta mi voluntad.-
3º El Sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que trataban de Humillarla.-
4º Prohibir que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar que falleciere, se me conducirá directamente al Cementerio, sin ningún acompañamiento, pero si desearía, el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Aires.-
5º Declaro no deber ni haber jamás debido nada, a nadie.-
6º Aunque es verdad que todos mis Anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de esta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz; yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus Hijas (a las que abrazo con todo mi Corazón) si es que a su vez quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido: igual encargo hago a su esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.-
7º Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún valor.-
Hecho en Paris a Veinte y tres de Enero del año mil ocho cientos cuarenta y cuatro, y escrito todo de mi puño y letra.-
JOSE DE SAN MARTÍN
Artículo adicional: Es mi voluntad el que el Estandarte que el bravo Español Don Francisco Pizarro tremolo en la Conquista del Perú sea devuelto a esta República (a pesar de ser una propiedad mía) siempre que sus Gobiernos hayan realizado las Recompensas y honores con que me honró su primer Congreso.-

JOSE DE SAN MARTÍN
Solo alguien que ha tenido conciencia de la obra realizada y el beneficio que le ha dejado a los Pueblos, puede hacer gala de tanta modestia y sencillez. Sería importante que tanto Pueblo, Gobierno y la dirigencia política, gremial y social de nuestro país, se hiciera eco del legado del Gran Capitán, Héroe de los Andes.
No es por la magnificencia ni lo faraónico de los sepulcros que los humanos somos recordados, pero si por las obras realizadas, tanto sean buenas o no, por ellas pasaremos a la inmortalidad o al olvido.
¿Porqué? Muy simple. Querer no es garantía de poder realizar y no se puede prometer a los demás, lo que no tenemos certeza de alcanzar honestamente y sin engaños.



Fcio Varela, 18 de agosto de 2011

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