Columna de opinión
“EL MAPA DE LA CORRUPCIÓN”
Parte 9na.
Por Rodolfo José Bernat
El diario UNO de Mendoza, publico
en su edición del 21 de octubre de 2015, con la firma de Alejandro Gamero, el
debate que la producción “Séptimo día”,
Llevo a cabo con la participación de los cinco candidatos a
diputados nacionales por Mendoza.
Debatían sobre la profunda crisis económica mendocina y como
superarla, cuando el candidato a diputado nacional por el FpV, Rubén Miranda,
mencionó la palabra tabú: minería.
Fue la chispa que hizo arder el debate de los postulantes a
diputados nacionales en primer término, que competirán y que se vieron las
caras en “Séptimo Día”, por la pantalla de Canal 7. La discusión de la minería
y defensa del agua, dejaron las emociones lo suficientemente altas como para
que el round sobre narcotráfico y corrupción no tuviera desperdicio.
Picantes pero con respeto y algún contrapunto, los candidatos
Rubén Miranda, del FpV, Luis Galiotti, de Compromiso Federal, Susana Balbo, de
Cambiemos, Noelia Barbeito, del FIT y Carlos Marcelo Sicilia, de UNA, dieron
una entretenida confrontación.
Con el reciente derrame de cianuro en la mina sanjuanina
Veladero y la Corte provincial a punto de decidir si la ley mendocina que
prohíbe la mega minería a cielo abierto es constitucional, la polémica sobre el
tema, genero una fuerte discusión.
Rubén Miranda fue quién dijo: “Hay que profundizar la minería
para recuperar a Mendoza”. Noelia Barbeito,
que estaba rápida de reflejos le pregunto: “¿Cómo Gioja?”, y entonces,
Miranda devolvió apurado: “No, como Gioja no”.
Allí se empezaron a destapar las posturas. Luis Galiotti de
Compromiso Federal, se mostro a favor de la minería: “Si se respeta a la ley
7.722 y se ponen inspectores”. Justifico, lanzando números siderales: “La
minería le dejaría a Mendoza en 10 años, mas de 200 mil millones de dólares y
unos 120 mil puestos de trabajo.” Carlos Sicilia, de UNA, lo cruzo a Galiotti:
“¿Quién puede estar en contra de eso, Luis? ¡Acá el tema es que no nos
contaminen el agua!”. Barbeito también contraataco y recordó que: “En San Juan
los inspectores no alertaron del derrame de cianuro al pueblo, sino que lo
hicieron los trabajadores.” Mientras todo eso pasaba, Susana Balbo de
Cambiemos, camino por el medio con una postura moderada, sin enterrar la
minería por completo. Afirmo: “Hay que dar primero la discusión por el agua,
una vez que demos ese debate entones podemos hablar de la minería”. Miranda,
que había lanzado la primera piedra insistió: ¿Porqué no tener una perspectiva
de desarrollar la minería con todos los controles?”
Cuando entraron en el espinoso tema del narcotráfico, Carlos
Marcelo Sicilia tomó la punta y sostuvo la propuesta de Sergio Massa, de usar
las Fuerzas Armadas para combatir el tráfico de drogas: “Voy a defender a las
Fuerzas Armadas –bramo Sicilia-, que no son las de hace cuarenta años, tienen
gente joven y con ellas hay que blindar la frontera”, aclarando no ser
partidario de enviarlas a las calles ni a los barrios.
Balbo dijo con ironía que las Fuerzas Armadas: “no se pueden
usar porqué están desarmadas y es mejor crear un cuerpo especial.” Miranda rescato que: “Daniel Scioli crearía
una agencia nacional para combatirla, porque el Ejército no esta para eso”.
Barbeito apunto a “la convivencia de la droga con el poder
político y las cúpulas policiales”. Entonces se metió el tema de la corrupción
como parte del flagelo. Galiotti dijo que el Congreso se tiene que poner firme,
Sicilia pidió penas mas duras y Balbo reclamo que “hay que sacar de las calles
a los chicos, con educación, deporte y trabajo.”
Hasta aquí, podría decirse que por fin alguien levanto la
alfombra dejando toda la basura al descubierto. ¿Serán los próximos gobernantes
los que la eliminen definitivamente o seguirán dejándola debajo de la alfombra?
El Papa Francisco, lanzo el 11 de julio de 2015 una dura
frase que afianza lo dicho el día anterior, ante representantes de los tres
poderes del Estado en Paraguay sobre la corrupción y el narcotráfico, dos de las
plagas que mas preocupan a los países latinoamericanos, y que en Argentina,
durante el gobierno kirchnerista se han afianzado y crecido. “LA CORRUPCIÓN ES
LA POLILLA, LA GANGRENA DE UN PUEBLO” dijo contundente el Santo Padre, quién ya
había pedido poner fin al narco tráfico, justo cuando ese tema atraviesa la
campaña electoral en Argentina.
Pero ya que hemos arribado a la provincia de Neuquén, que
hace 50 años es gobernada por el MPN, propiedad de la estirpe de los Sapag,
repasemos el Editorial del periódico digital “Diariamente” NEUQUEN, del día
14/11/2015, que lleva como título: “NEUQUÉN, ENTRE EL PARAISO Y EL INFIERNO”,
que lleva la firma de Rubén Boggi.
“El territorio bendecido por Dios tiene problemas, Neuquén,
elevado a la categoría mística de tierra del bienestar permanente por el MPN,
representante de un futuro siempre mejor, ahora duda: la necesidad de
fortalecer la imagen política de la presidente Cristina Fernández puede
transformar este engañoso paraíso en un tembladeral lodoso, con incertidumbres
acrecentadas y seguridades mentirosas.
La semana pasada pasó con tensiones inimaginables. Todo fue
parte del mundo del “como si”, vigente en esta Argentina posmoderna. El
gobierno nacional tiró un globo de ensayo’ a la atmósfera para seguir midiendo
que pasaría. El proyecto borrador o trucho sobre estatización parcial y forzada
de YPF, que se difundió profusamente, causo distintas y previsibles
repercusiones. España convoco a Estados Unidos y a la Unión Europea a la causa
común de frenar otra Venezuela en América Latina. La oposición en Argentina
apenas si pudo esgrimir alguna que otra palabra:”ni”. La opinión pública, lo
mas medido por todos, ya esta decidida: no ve mal que se “estatice” o
“nacionalice”: son palabras mágicas, incorporados a nuestros genes desde aquel
primer peronismo, “nacional y popular” de la mitad del siglo pasado.
Pero estamos en el siglo XXI, en el tercer milenio de la
humanidad cristiana. Hay economía global, Internet, y una necesidad energética
cada vez mayor para que nuestro estado de bienestar relativo no afloje. En
Neuquén, los edificios han florecido como margaritas silvestres en la pradera,
y los shopping siguen apostando a que el consumo se mantendrá gracias al “mana”
futuro de los yacimientos no convencionales.
Neuquén, con el MPN, con Jorge Sapag como gobernador, no
puede imaginar otro futuro que el de ricos pozos híper tecnológicos derramando
miel en forma de gas y petróleo para volver a abastecer el mercado interno.
Sapag esta a solo cinco meses de haber asumido su segunda gestión. No necesita
gestos políticos, sino resultados económicos. El déficit fiscal se acrecienta,
el consumo se cae, los gastos sociales crecen, los compromisos con los
sindicatos apremian. Hay una sola certeza en el ideario oficialista; no importa
de que color ideológico se disfrace YPF,
lo que importa es que se hagan inversiones para sacar el gas y el petróleo de
Vaca Muerta; y que esa nueva producción tenga un mejor precio interno dentro
del cada vez más molesto esquema híper regulador e intervencionista del Estado
nacional.
Por eso lo peor es que se demoren las decisiones. Mientras
Cristina Fernández saca cuentas desde la política, con la clásica concepción de
que es lo único que en definitiva importa porque la economía es subsidiaria de
las decisiones ejecutivas, Sapag muerde el freno como un caballo disgustado
porque quiere galopar y lo llevan al trote.
“No hay tiempo, no se entiende que no hay más tiempo”, se
murmura en la intimidad de los habitáculos de la añeja burocracia “emepenista”.
La paciencia roza el borde, faltan solo micro gotas para rebasar el continente
de las buenas maneras.
Nunca antes la relación entre el gobierno de Sapag y el
gobierno Kirchner, ha estado sometida a una presión tan fuerte.
Lo único que permite discernir entre realidad y fantasía son
los números concretos. Las cifras de producción petrolera muestran con claridad
que Neuquén sigue cayendo. Echar la culpa a la falta de inversiones de las
empresas, sirve solo para engañar al pueblo: La verdad es que el Estado siempre
ha tenido la manija de las decisiones; que ha sido el Estado quién firmo en
2008 la renovación de las concesiones con contratos detallados especificando
que había que hacer y cuanta plata invertir; que ha sido el Estado que
permitiera que se invirtiera menos; y quién otro que el Estado, ha provocado la
menor inversión, obligando a extraer hidrocarburos a precios no competitivos,
que buscaron subsidios a el consumo desde la misma boca del pozo, en una
muestra de la inagotable capacidad argentina de derrochar lo que no abunda, en
aras de disfrutar del cálido aplauso del pueblo consumidor.
La básica idea que se transmite como una verdad revelada, de
que hay que regular las ganancias empresarias, es en realidad el supremo
homenaje a la corrupción argentina. Indica que el Estado dice a los empresarios
cuanto tienen que ganar, para que no haya más riqueza a expensas de mayor
pobreza. El resultado es funcionarios estatales que se enriquecen, empresarios acostumbrados
a pagar coimas que siguen tan ricos o más que antes, y un pueblo que no sale de
la mediocridad adquisitiva, sin que los índices de pobreza mejoren ni los
problemas de distribución de la renta estatal desaparezcan.
En fin: el territorio bendecido por Dios oscila ahora entre
el paraíso y el infierno. El único problema no es cuantas acciones de YPF pasan
al Estado, sino cuándo se comenzara a invertir en serio para sacar el último
gas, el último petróleo, antes que el subsuelo quede yermo de hidrocarburos, y
la matriz energética basada en ellos sea un recuerdo en la historia de la
humanidad.
Los aplausos del pueblo podrán servir en esta coyuntura para
aguantar hasta el 10/12/2015. Pero la crisis económica no podrá ser detenida
con aplausos. Harán falta muchos dólares y mucho trabajo para que los aplausos
no se transformen en silbatina.-
Florencio Varela, 15 de noviembre de 2015.-
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