Columna de opinión
ÉPOCA DE BALANCES
Por Rodolfo José Bernat
Que lejos se nos presenta hoy, algo tan cercano como fuera el 10 de diciembre de 2011, donde Cristina Fernández Vda. de Kirchner asumía pletórica de alegría, su segundo mandato presidencial consecutivo, convirtiéndose en la primera mujer que lograra hacerlo.
Un mes y poco antes, más precisamente el 23 de octubre de 2011, las urnas le habían obsequiado un 54 por ciento de apoyo ciudadano y así, el “modelo K” que llegara de la mano de Eduardo Duhalde, por tercera vez expresaba que el kirchnerismo era el poseedor no solo del favor ciudadano, sino también se convertía en el “hecho bendito” de esta Nación.-
Por ello repasar –aunque más no sea- a grandes rasgos algunos de los hechos acaecidos desde allí hasta aquí, nos servirá para tratar de entender esta actualidad tan complicada. En mediados de diciembre 2011, ya en ejercicio de su segundo mandato, toman estado público las “puebladas” de Famatina, Belén, Andalgala, Amaicha, Tinogasta y Cafayate, en contra de la minería a cielo abierto y la creación del OFEMI (Organización Federal de Estados Mineros) y que sirvió como campo experimental para poder probar la flamante “Ley antiterrorista”, que provocó en aquellos pueblos una feroz represión para proteger los intereses mineros.-
Otro hecho que sorprendió a la ciudadanía popular fue la filtración sobre el “PROYECTO X”, programa secreto de Gendarmería Nacional, que por orden superior ejecutara esa fuerza, para “espiar” a los ciudadanos de cualquier nivel social. El hecho al tornarse público, se convirtió en escándalo, pero esto no fue impedimento para que el mismo se siguiera utilizando.
No se habían acallado las voces de protesta por los anteriores hechos, cuando una tragedia “preanunciada y esperada” se desencadeno. Se la bautizo desde su comienzo como “La tragedia de Once” e involucro a una formación ferroviaria de la Línea Sarmiento con pasaje completo, que al entrar a la estación cabecera de Plaza Once, “tuvo problemas de frenos”.
El luctuoso saldo fue de 51 personas fallecidas y 703 heridos, varios en grave estado. Se trato de tejer cien historias diferentes, para inocentar al Estado Nacional, principal responsable de la tragedia, hasta hoy sin respuesta.
Fue por esa misma época, que otro escándalo sin precedentes de corrupción, y en el cual está comprometido el actual vice-presidente de la Nación Amado Boudou, tomaba estado público, la “compra” de Ciccone Calcográfica, una empresa quebrada con una enorme deuda con el Estado y que después de mil peripecias
para tratar de “blanquearla” sin éxito, finalmente, hace pocos días atrás, fue expropiada por el Estado Nacional.-
A esto hay que sumarle los manejos del “poderosísimo” Guillermo Moreno, como árbitro total y absoluto sobre lo que se puede importar o no.-
Y así, andando de desacierto en desacierto. De enfrentamiento en enfrentamiento, sin que el Gobierno repare o le interese el mal humor creciente que va ganando el espíritu de los ciudadanos de la república, nos topamos de golpe con el 13 de septiembre, en que una vez más, como en diciembre del 2001, los cacerolazos volvieron a ganar las calles del país como una manera de ser escuchados. Una vez más, la contestación desde el Gobierno que encabeza Cristina Fernández, fue minimizar y desnaturalizar la protesta, atribuyéndola a sectores “destituyentes”, indignos de ser tenidos en cuenta. Las declaraciones públicas de la misma presidente de la Nación, no dejan lugar a dudas: “Nerviosa no me voy a poner ni me van a poner, que se queden tranquilos.”
La ruptura con el Secretario General de la CGT-Azopardo, Hugo Moyano, y con sus representados, por parte de la presidente Cristina, se fue volviendo con el paso de los días, cada vez más ríspida. A tal punto, que interviniendo la presidente “casi” en forma personal en el conflicto de la interna gremial, sobre la conducción de la Central de Trabajadores que ha través de un Congreso, hoy sigue detentando Hugo Moyano, ante la imposibilidad de desplazarlo, alentó a sus rivales sindicales a formar otra Central sindical con el “padrinazgo” del oficialismo. De esta manera, en aquel momento llegaron a funcionar 4 Centrales Obreras; CGT-Azopardo, CGT-Azul y Blanca, CTA y CGT-Balcarce.
Son todos estos ingredientes, los que contribuyeron a aumentar el malestar social y alentar la protesta, más allá de que en los círculos gobernantes estén convencidos, que los únicos argumentos válidos son los que se elaboran en el oficialismo, con la aprobación de Cristina Fernández.
Un ejemplo de lo afirmado anteriormente, es el conflicto generado inútilmente con dos fuerzas de seguridad, mucho más militarizada que las otras, como lo son Gendarmería Nacional y Prefectura. La quita de casi un 40 por ciento en sus salarios, motivo un acuartelamiento voluntario y una protesta pública, por parte de los efectivos de ambas fuerzas, quienes hicieron responsables por sus “actos de rebeldía”, a los altos funcionarios del gobierno que firmaron el decreto disponiendo la medida, que también lleva la firma de la presidente de la Nación.-
Este conflicto motivo al líder de la CGT-Azopardo, a salir en defensa del personal en conflicto reconociéndolos “como trabajadores y exigiendo se respeten sus derechos”.
El convencimiento que existe en el equipo gobernante de ser los “dueños de la verdad”, los exime de analizar cuales pueden ser los límites y esto se ve claramente, en el conflicto creado con las presiones políticas a las que se trata de someter a la Justicia Federal, incluida la Corte Suprema Nacional, con el caso de la “Ley de Medios” y el conflicto con el “Grupo Clarín” y otras causas, donde están involucrados kirchneristas.
Así arribamos al 10 de octubre con la movilización de la CTA apoyada por la CGT-Azopardo, logrando concretar el primer paso en la unidad de acción del Movimiento sindical y al 8 de noviembre donde el pueblo hace sentir su fuerza en todo el país con un cacerolazo que esta vez, no pudo ser desconocido por el gobierno, dada su masividad.
El 20 de noviembre la CGT-Azopardo, la CTA, la CGT-Azul y Blanca, la Federación Agraria, movimientos sociales y barriales se unen a la primera medida de fuerza de la clase trabajadora, contra el “modelo” kirchnerista e inmovilizan el país.
Los saqueos a supermercados del viernes y sábado 21 y 22 de diciembre en 40 lugares del país, empleando una violencia que no dejaba dudas sobre el objetivo perseguido y que dejo como mínimo un saldo de 2 muertos, ¿puede ser una señal de que se esta ingresando en la anarquía?
Fcio. Varela, 27 de diciembre de 2012.-
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