viernes, 16 de diciembre de 2011

Columna de opinión
“PROFECIA…”
Por Rodolfo José Bernat


Esta columna debió salir publicada exactamente, una semana atrás, el viernes 9 de diciembre, pero una decisión de la hoy bi-presidente Cristina Fernández Vda. de Kirchner hizo que la profecía que no tiene tiempo ni espacio, no pudiera ser publicada, pero si cumplida casi religiosamente.
El sábado 10 de diciembre Cristina asumió constitucionalmente su segundo mandato presidencial consecutivo y si bien ya no existe físicamente el “personaje” que creara este “nuevo” tiempo político, Néstor Kirchner, la presidente y su séquito comprendieron lo importante que es trascender a la muerte para seguir obteniendo victorias, dado que morir físicamente, solo se puede una vez, pero convertir esa muerte en mito, puede durar tanto tiempo como sus adoradores y partidarios puedan mantenerlo “vivo”, meses o años, depende del grado de inculcación o hipnosis que se pueda aplicar sobre las masas. Pasado ese efecto y enfrentados con la realidad –que en esos estados resulta ser brutal-, los pueblos vuelven a buscar refugio en la vieja profecía que les indica desde siempre, cual es el camino a seguir para alcanzar sus sueños de libertad y realización. La fórmula es tan antigua como la humanidad y la profecía nació junto con ella.
El tercer mandato consecutivo es asumido por el kirchnerismo, dentro de un contexto geo-político económico mundial, totalmente distinto al 2003, con los mercados del mundo entero en caída libre y con los pueblos de sus países en las calles no tan solo para protestar, sino para exigir de sus
“dirigentes” el inmediato abandono de sus cargos y la rendición –probándola con total claridad- del origen de sus bienes personales, lo que presume ser más sencillo convertir en verdad científica, la “Teoría del origen de las especies” que tratar de justificar la procedencia honesta de patrimonios, que ni siquiera materializando en la realidad el viejo cuento de “Aladino y la lámpara maravillosa” donde el genio de la lámpara satisfacía cualquier deseo de quien la frotara, podría en este caso “blanquear” patrimonios totalmente injustificables ante una auténtica e independiente Justicia, no “atada” a ningún sector político.
Decía el general Perón en su sabio y profundo conocimiento del ser humano: “Cuando los pueblos se cansan, hacen hacen tronar el escarmiento”. Y esa sencilla pero profunda reflexión de Perón hoy la vemos convertida en lacerante realidad, que se va agrandando como una gigantesca mancha de aceite por diferentes países de nuestro planeta.
Los pueblos hartos de las diferentes autocracias que desde hace décadas los vienen condenando a la miseria y el sometimiento, salen a las calles enardecidos y dispuestos a cualquier cosa para derribarlas con la protesta o la violencia.
Tanto en Asia, Medio Oriente, Europa y hasta en los mismos Estados Unidos, los pueblos se han resuelto a tomar las calles ante la mentira y traición de sus clases dirigentes. La corrupción y el narcotráfico se han convertido en el mundo actual, en la plataforma desde la cual “dirigentes” políticos, elegidos por el pueblo para representarlos y garantizar sus derechos, solo se sirven de sus cargos para amasar increíbles fortunas en desmedro de sus propios pueblos, envileciéndolos y creando nuevas formas de esclavitud y servilismo, mediante las cuales han planificado apoderarse indefinidamente de sus respectivos gobiernos revistiendo con una “falsa legalidad” sus propósitos, armándola con elementos creados por ellos mismos y a su “leal saber y entender”, para desde esa condición, gobernar a su antojo, sea como sea y le pese a quien le pese.
Hay dos elementos que son vitales para poder realizar esta alquimia: Una es la fragmentación de la sociedad inculcando el odio como una proteína, contra todo aquel que no piense igual y la segunda es generar las condiciones necesarias para insertar en vastos sectores el servilismo y la dádiva insultante para todos aquellos que se sometan, aplaudan y hasta glorifiquen esta aberración.
Esta claro que en el reparto de premios y castigos se establece claramente quienes llevaran unos u otros. Lo que tal vez, no se tenga muy claro o no se lo quiera ver, es la diaria realidad, esa que por más se intente desconocer siempre sale a la superficie y recuerda permanentemente que “el tensar tanto la cuerda” solo logra que la misma termine rompiéndose y ocasionando en el planeta, lo que desde hace casi un año ya, venimos viendo “en vivo y en directo”, desde el lugar donde se producen los hechos.
Se podrán tratar de crear desde los diferentes aparatos del estado, diversos tipos de teorías o revisiones de la historia que tiendan a avalar y justificar sus propias políticas, hoy metodología muy en boga en varios países sudamericanos, donde la pobreza y la degradación avanzan con igual velocidad que el enriquecimiento ilícito de las clases dirigentes, que en su afán de poder y fortuna, han perdido por completo, la noción de lo ético y lo moral y con el fin de mantener a cualquier precio su actual “statu quo”, no reparan en inventar cualquier tipo de “norma” que los ampare en lo que ellos consideran “sus derechos”.
Se equivocan, y deberán llegar a sentir en si mismos el peso de esa cruel y absurda equivocación.
La profecía es clara: “Cuando los pueblos se cansan, hacen tronar el escarmiento” y esta profecía es tan cierta que si bien, nadie pueda establecer fecha y hora de su cumplimiento, la misma inexorablemente deberá cumplirse.


Fcio. Varela, 15 de diciembre de 2011.

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