Columna de opinión
ANTES DE QUE SEA TARDE… MUY TARDE
Por Rodolfo José Bernat
El 23 de marzo de este año, se publico mi última columna “¿MEMORIA Y JUSTICIA?, lejos estaba yo de imaginar que tan solo 72 horas después, sería protagonista de mi propia realidad. Un triple infarto cardíaco que se produjo sin previo aviso, fue para mi la señal más clara que aquello era el final.
Me persigne y partí, teniendo como objetivo alcanzar la luz en la cual me encontré inmerso.
Sin embargo y contra toda lógica, volví a despertar y con asombro comprobé que seguía vivo. Ya no estaba la luz, fue reemplazada por otras luces que iluminaban la sala de terapia intensiva, donde dos médicos y una enfermera, parecían darme la bienvenida ante el regreso. Después todo se volvió a obscurecer y me sumergí en un profundo sueño.
Toda esta odisea tuvo final el último 7 de agosto, donde en el sanatorio Quilmes, me colocaran el marca pasos que me posibilito, el volver a retomar mi vida normal.
Hace unos días recibí un correo electrónico que me impresiono profundamente. Lleva como título “A TODOS” y comienza así: “¿Qué nos pasa? Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó. En muchas reuniones privadas, en el trabajo, en la calle, en los trenes, se comenta. Pero siempre en privado…” y continúa enumerando los problemas que nos aquejan y que día tras día más nos van sumergiendo en una decadencia insoportable.
Con un Estado monolítico que solo tiene como único referente a la presidente Cristina Vda. de Kirchner quién arrasó con la independencia de los poderes, erigiéndose en la máxima y absoluta autoridad de un gobierno que solo puede ejecutar lo que ella autoriza.
Hoy ya nadie puede negar que este gobierno como nunca ningún otro en toda nuestra historia, instaló la autocracia en la Argentina.
Continúa el correo electrónico expresando: “Ya parece no quedar nada del orgullo de ser argentino. Y no es la economía, ni siquiera el caso Ciccone. Ni de los hermanos Schoklender. No se trata de Moreno y su avasallamiento tercer mundista. El problema no es el tren de Once y los 52 hermanos que murieron… lamentablemente. Ni tampoco el uso de las reservas. No se trata del paro de los maestros, ni lo del INDEC.
El problema es otro. Estamos perdiendo en silencio a nuestra Argentina. La metamorfosis es brutal.. El país que tenemos hoy no es el que imaginamos, y el país de mañana será mucho peor de lo que imaginamos. . No hay respeto. No hay educación. No hay diálogo.”
¿Hay alguien que no este comprometido económicamente con el gobierno actual, que pueda rebatir, justificar, avalar o hacerse cargo de lo que está sucediendo a lo ancho y largo de nuestro país?
Continúa el correo: “La búsqueda de la excelencia se abandono por completo. Nos acostumbramos al atropello del poder político, al patoterismo. Al corto plazo sin una visión de país que nos ilusione. Que nos enamore. ¿QUE QUEREMOS? Volver a sentir el orgullo de ser argentinos. Viajar seguros. Ver un desarrollo cultural sostenido. Transitar por las calles sin piquetes. Escuchar a un presidente conectado con el mundo. Decidir que comprar. Que libros leer. Respetar al maestro. Los delincuentes presos. Estadistas conduciendo al país. Economistas manejando economías. Calma y paz. No al odio y la crispación. Los tres poderes funcionando. Comprar dólares… o no. Recibir del mundo y poder enviar cosas al mundo.” Para finalizar el correo con un: “ARGENTINA…TE QUIERO!!! Y NO QUIERO PERDERTE!!!”
Yo me tome el atrevimiento de sobre titular ese correo, con el título que hoy lleva esta columna. Lo hago con mucho dolor, por comprobar que lo denunciado y publicado desde aquí desde largo tiempo atrás, se viene cumpliendo inexorablemente, con el agravamiento de que este momento político no puede compararse con ningún otro, de toda nuestra historia, porque hoy no existen ideologías, y todo pasa por ver quien acumula más poder y riquezas para perpetuarse. Esta no es la solución para nuestra patria y sería muy bueno que los que hoy que los que hoy comparten los gobiernos, lo piensen seriamente antes de que sea tarde… muy tarde.
Que reconozcan los que hoy nos mandan y que tan solo debían representarnos, conjuntamente con los que los rodean y les rinden pleitesía y aplausos, que no son cuantitativamente, más que un puñado, en cambio el pueblo defraudado, cansado y acorralado son multitudes.
Recapacitemos todos antes de que sea tarde… muy tarde, para que no tengamos que llegar a aquello de que “CUANDO LOS PUEBLOS SE CANSAN HACEN TRONAR EL ESCARMIENTO”, porqué no será bueno sumar culpa a la culpa y dolor al dolor.
Fcio. Varela, 6 de septiembre de 2012.
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